¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Es indudable que el ser humano requiere del aprendizaje para su evolución, y esto se sabe desde que como alumnos de antaño, empezamos a asomarnos en el formidable universo de la evolución humana. Sin aprendizaje el ser humano no sobreviviría a las diversas condiciones a que estuvo expuesto durante el largo camino de la historia. El asunto del aprendizaje empieza a tornarse complicado cuando la misma evolución nos permite la capacidad de razonar, pensar, repensar, discurrir y demás acciones mentales que nos permiten entender mejor las relaciones con nuestro entorno y con nuestros semejantes, el aprendizaje es un proceso continuo en las personas es decir, es permanente, de tal forma que lo que hoy tomamos como cierto mañana seguramente cambiará.
Decir que el aprendizaje es un asunto trivial, es tanto como decir que los microorganismos no existen porque no los vemos.
La esencia del aprendizaje es la creación de asociaciones entre las diversas partes de una teoría, sobre el mundo que se activa a la vez consecutivamente, lo que se aprende, queda ligado al contexto que se ha aprendido. El aprendizaje es tan complejo que aun en su concepción se encuentran diversas formas de definirlo, veamos algunos ejemplos:
El aprendizaje significa la organización y la integración de información en la estructura cognitiva del alumno (Ausubel). Cambio relativamente permanente en el comportamiento que refleja una adquisición de conocimientos o habilidades a través de la experiencia (Skinner). El aprendizaje es una secuencia de fases o procesos, cada una de las cuales requiere que se cumplan ciertas condiciones para que éste tenga lugar (Gagné). El aprendizaje no es una manifestación espontánea en forma aislada, sino que es una actividad indivisible conformada con procesos de asimilación y acomodación, el equilibrio resultante le permite a la persona adaptarse activamente a la realidad. (Piaget).
Por el contrario, cuando un aprendizaje no tiene conectores adecuados, no existe conexión entre los conocimientos pre existentes y la nueva información se adiciona al sujeto de manera arbitraria y literal, estamos, ahora sí, ante un aprendizaje trivial, el aprendizaje tradicional o mecánico.
En cuanto a la observación del aprendizaje, un autor nos dice al respecto: ..”Por supuesto, la observación continua no tiene como única función almacenar datos con vistas a un control. Su primer objetivo es formativo, lo que, desde una perspectiva pragmática, significa que tiene en cuenta todo lo que puede ayudar al alumno a aprender mejor: sus conocimientos, que condicionan las tareas que se le pueden proponer, así como su modo de aprender y razonar, su relación con el conocimiento, sus angustias y sus posibles bloqueos ante ciertos tipos de tareas, de lo que tiene sentido para él y le moviliza, sus intereses, sus proyectos, la imagen que tiene de sí mismo como sujeto más o menos capaz de aprender, su entorno escolar y familiar”…..( Perrenoud, P. 2004. Diez nuevas competencias para enseñar. Biblioteca para la Actualización del Maestro, SEP/GRAÖ, México, pp. 40-43.)
Finalmente nos encontramos con que la medición no es la evaluación, porque no proporciona juicios de valor. Sirve de base para la evaluación (aunque no todas las evaluaciones descansan en una medición) pero no la comprende. La medición representa una etapa de la evaluación. La evaluación y la medición entonces no representan los mismos procesos, el segundo conforma al primero, pero tampoco son procesos independientes. Como nos podemos percatar, el aprendizaje con todo y el avance de la ciencia psicológica y tecnológica, todavía hay mucho que descubrir en las intrincadas redes de las relaciones del cuerpo, de la mente y del mundo externo, como nos menciona Bleger, en su libro Psicología de la Conducta.